No importa lo que observes y analices, una parte considerable del sonido de un concierto se ve afectado por los factores ambientales que están en constante cambio. Saber cuáles son es el primer paso para ser capaces de lidiar con ellos de manera efectiva. Aquellos de nosotros que nos complacemos en trabajar en sonido directo gastamos muchas horas prestando atención a todos los detalles de nuestra cadena de audio – comparando, ponderando, opinando y decidiendo sobre cada situación que se cruza en nuestro camino. ¿De verdad suena esta mesa de mezclas mejor? ¿Necesito gastarme 1396€* en un compresor para voces?¿Puedes mover el micro de la guitarra 2 milímetros a la izquierda?¿De verdad la alimentación de 48v puede arruinar un micro de cinta*? A pesar de todo una pregunta persiste. ¿Hasta que punto y con que propósito llevamos a cabo todo este trabajo? Perfección dentro del caos a base de hostias ¿Da la sensación de que un sistema de PA suspendido suena mejor que el mismo sistema sobre el suelo?¿Por qué siempre suena más “brillante” cuando estas en el soporte de la mesa de mezclas?. ¿Te has dado cuenta que en la misma sala de conciertos suena distinto de una noche a la otra, a pesar de que no has cambiado nada en toda la cadena de audio? Todas estas cosas se pueden explicar parcialmente o en su totalidad entendiendo la termodinámica de un concierto de rock. Además, armado con este conocimiento puedes tomar decisiones sobre los ajustes y la mezcla que tengan como resultado mejoras que los asistentes al conciertos serán capaces de observar (¿de verdad?)- en contraste con cosas como manipular los ajustes de un compresor a válvulas muy caro que a la audiencia le importa un pimiento. Este no es un artículo científico aderezado con ecuaciones; hay un buen puñado de estos ya publicados (si no lo creen, revisen la biblioteca en linea de la AES). Mi objetivo aquí es presentar estos complejos factores como conceptos accesibles que te puedan servir como técnico de sonido para optimizar el sonido en un concierto. En mi cabeza, para mantener los conceptos claros, divido los elementos relevantes de la termodinámica de la sala/lugar del concierto en 3 categorías: Problemas relacionados con la absorción del sonido Problemas relacionados con la dirección del sonido Problemas relacionados con la velocidad del sonido Humedad y absorción El concierto empieza, el sonido resulta algo “áspero” y te dedicas a perseguir las frecuencias agudas, finalmente media hora después de empezar, todo comienza a asentarse y a sonar bien. Después te das cuenta de que realmente no has cambiado mucho los ajustes. ¿Os suena familiar? Pues hay una razón muy tangible por la cual esto ocurre, y no se trata solo de que la banda este entrando en calor y encontrando su sitio en el escenario. En ambientes con poca humedad, variaciones relativamente leves de los niveles de humedad pueden tener un efecto muy pronunciado sobre el sonido que el mismo nivel de variación a niveles altos de humedad. En otras palabras, en una sala con un nivel de humedad muy bajo (del 0 al 5 %), el sonido tiende a ser más “brillante”. En cuanto la sala se llena y el nivel de humedad aumenta debido a la acumulación de cuerpos humanos (en ocasiones perros y hasta un avestruz), el sonido se volverá más “opaco” hasta cierto punto. A pesar de esto, a un nivel de humedad alrededor del 30%, estos niveles de humedad pueden hacer que el sonido se vuelva más “brillante” de nuevo y en ocasiones estabilizarse. Como tal, la atenuación de las frecuencias causada por la humedad es más drástica entre niveles de un 5 y 30% de humedad y tiende a afectar frecuencias agudas desde 2000Khz. Reflexión y Refracción ¿Has ido alguna vez a un lago y hecho “ranitas” con las piedras sobre el agua?(explico por si acaso, lanzar una piedra plana girando sobre si misma de forma que “salta” sobre el agua)Pues bien, la técnica de esto tiene que ver con la velocidad y el ángulo de impacto sobre la superficie del agua. Lanza la piedra demasiado flojo y se hundirá, si el ángulo es demasiado inclinado la piedra se hundirá igualmente. Bueno, pues por muy divertido que parezca, a nuestra “piedra”* le pasa algo semejante. A pesar de que nuestra piedra sea música, las formas de onda “saltan” también, pero en vez de sobre el agua, lo hacen sobre las cabezas de la audiencia y una capa térmica. Y te preguntarás ¿De dónde sacamos esta capa térmica en un concierto? Pues podrían ser los 5000 “calentadores” humanos que están bailando en frente de los altavoces los que están creando esta “piscina” de de calor. El sonido ya cumple el requisito de la velocidad en si mismo puesto que viaja a 344,2 metros por segundo (a 20º), así que sólo nos queda el ángulo de impacto sobre la superficie. Recite este mantra “hemos de elevar la PA, la elevaremos todos los días” mientras se recite este cántico hágase énfasis en las palabras elevar y elevaremos. Elevar la PA, supone suspenderla del techo u otro soporte, en contra de colocarla sobre un elevador convencional. Las dos principales razones para esto es proporcionar una mejor plano de visión al espectador y mejorar el ángulo de impacto del sonido debido a la mayor inclinación. A diferencia de lo que intentamos cuando hacemos “ranitas” con las piedras sobre el agua, nosotros no queremos que nuestro sonido “salte” sobre las cabezas de los calentadores humanos. Colgando la PA lo más alto que podamos e incrementando el ángulo de inclinación ayudamos al sonido a penetrar la capa térmica creada por la audiencia y alcanzar sus expectantes orejas. Pero, ¿de verdad el sonido rebota en esta capa térmica? Bueno, más o menos. La verdad es que hay varios elementos involucrados a distintos niveles que al combinarse crean el mismo efecto, que es lo que nos interesa. El sonido rebotando en las duras cabezas de los oyentes es el más obvio, solo con ser/colocarte un poquito más alto que la media puedes darte cuenta de la diferencia. Si la audiencia está lo suficientemente sudada como para crear a su alrededor una región más densa y húmeda que el aire que hay directamente sobre ellos, entonces algo del sonido que alcanza esta capa rebotará, desviado hacia arriba, de manera semejante a como la piedra “salta” sobre el agua. Otra causa de este efecto, y en mi opinión el más interesante, es la refracción, pero esto es un tema relacionado con la velocidad del que hablaremos en la siguiente sección. Velocidad y tiempo Bueno, si todo lo anterior no fuera lo suficientemente complejo, el factor decisivo es que la velocidad del sonido no es constante. En cuanto la temperatura del aire aumenta, el sonido viaja más rápido. En ambientes con humedad creciente el sonido viaja más rápido. Cuando el aire es denso, como a bajas altitudes, el sonido viaja más rápido. Rápido, más rápido, rapidísimo. Esto quiere decir que en un concierto en una húmeda y caliente playa en Costa Rica el sonido posiblemente viaje un 8% más rápido que en los Alpes suizos a temperaturas bajo cero y con poca o ninguna humedad. Podría parecer que en una sala de conciertos relativamente pequeña, las variación de la velocidad del sonido en las diferentes capas térmicas no importaría demasiado. Excepto como mucho variar el delay de unos altavoces situados en mitad de la sala separados de la PA del escenario. Para el sonido directo que va desde los altavoces a tus orejas esto no es demasiado importante. Lo que importa es lo que ocurre cuando el sonido directo se mezcla con el sonido indirecto que ha rebotado en las paredes o otra superficie. Al principio del día, en la fría sala vacía, mucho tiempo se ha invertido analizando y ecualizando con equipos de medición complejos para crear una respuesta de frecuencia lo más plana posible. Luego llegan los humanos, calentando, humeando y llenando la habitación, causando una aceleración de las ondas sonoras. Ahora todas las formas de onda viajan más rápido, y aquellas que han recorrido más distancia le han sacado más tiempo a aquellas que han tenido un recorrido más corto. Es decir, frecuencias que antes se combinaban en fase, ahora puede que se acoplen en contra fase, la mayor velocidad del sonido ha creado estragos en el sistema de ecualización que has estado ajustando con anterioridad. Pero este no es el único problema que la aceleración del sonido puede causar. Imaginate un concierto al aire libre, en una noche de aire fresco corriendo sobre unos cuantos miles de humanos bailando calentitos (y algunos calientes...). Esto se denomina capa de inversión, una capa de aire caliente debajo de una capa de aire frío. Las formas de onda proyectadas por los altavoces viajan a menos velocidad a través del aire fresco en dirección a la capa de aire caliente. Conforme el sonido penetra la zona de aire caliente, se acelera debido a la humedad y el calor, haciendo que las formas de onda se refracten hacia arriba. Este fenómeno térmico de las ondas sonoras deformándose o refractándose es similar a lo que hace que la luz produzca espejismos en el calor del desierto. Incrementando el ángulo de la PA sobre la audiencia reducirá los efectos negativos de la refracción. Ampliando el cuadro Con todo esto, ambientes cálidos y con un nivel de humedad neutra tienden a ser la mejor elección para tener una aventura memorable. El frío implica corrientes de aire, un ambiente estéril y a menudo un sonido más “crujiente” y “afilado”. En mi opinión, la atmósfera cálida y casi líquida de un embarrado concierto de rock no solo acelera y controla el sonido, también parece mejorar la conexión entre los artistas y aquellos involucrados en la representación. Con la vista puesta en los problemas termodinámicos de la absorción, la dirección y la velocidad, y combinando estos factores con la experiencia práctica, hay algunos conceptos útiles que se pueden resumir: Las variaciones en el nivel de humedad tienen menos efectos sonoros en los ambientes de mayor nivel de humedad. Una temperatura consistente en toda la sala es beneficiosa para el sonido. Considerando que la temperatura humana es bastante elevada, y asumiendo que va a haber humanos atendiendo al concierto(como dije antes a veces hay perros e incluso avestruces). Tener una sala de conciertos calentita ayudara a mantener una temperatura consistente. Un lugar de conciertos cerrado (sala de conciertos) tenderá a elevar el nivel de humedad de manera más drástica que un escenario al aire libre o semejante. Elevar los altavoces + inclinación = ventajas sonoras. Mezclar un concierto sobre una plataforma que te sitúe sobre la capa de acción térmica del público proveerá una imagen inadecuada del sonido que la audiencia está escuchando. Una sala de conciertos o auditorio con variaciones drásticas de humedad y temperatura tendera a tener un comportamiento sonoro más complejo e impredecible. Da igual cuánto equipo de medición uses, una parte considerable del sonido del concierto se verá afectada por factores ambientales en cambio constante. Saber cuáles son estos factores es el primer paso para ser capaz de lidiar con ellos de manera efectiva. Un termómetro y un higrómetro pueden ser herramientas útiles para registrar y entender más los efectos sonoros de la termodinámica en un concierto. Uno de mis momentos preferidos durante la mezcla de un concierto es predecir y anticipar esa primera nota, los tonos, el volumen y la intensidad de lo desconocido. El momento en el que la banda sube al escenario es uno de los mayores desafíos a los que cualquier técnico de sonido se enfrenta. Balancear todos estos conocimientos con las herramientas a tu disposición y formular una mezcla para conseguir resultados claros y precisos no es algo fácil. Cada concierto representa un escenario único, y es esa singularidad, esa interacción entre tantas variables que podemos o no podemos controlar, lo que hace que cada concierto sea único, una experiencia potencialmente mágica y memorable. Comentario de Magneto sobre el tema “esta es una materia de la cual no se ha escrito mucho, y que realmente tiene una importancia grande en el resultado final del trabajo de conseguir un buen sonido en directos. Hay que hacer hincapié en que la responsabilidad de ello, es en gran parte del ingeniero de sistemas, él cual, tiene que haber puesto a punto el sistema de manera optima con su equipo tanto técnico como humano para que el ingeniero de mezcla, realize el resto”
Este post es una traducción con algunas libertades interpretativas del artículo editado para Prosoundweb.com por Dave Rat, co-fundador y dueño de Rat Sound, una empresa puntera de sonido directo establecida en California. También es el creador del blog “roadies in the midst”, que recomiendo personalmente. Notas del Traductor: *1386€ son 2000$ al cambio actual en el momento de traducir el artículo según el convertidor XE...seré tiquismiquis.... *La respuesta a si los 48v pueden dañar un micro de cinta es DEPENDE, algunos no lo toleran en absoluto, otros son capaces de vivir con el y otros hasta lo necesitan para funcionar! *La gracia está en que este artículo se refiere en concreto a conciertos de rock, rock = piedra... ju ju ju como me parto...
|